Me he topado con una bonita historia, con una metáfora preciosa y muy emotiva.

La comparto con vosotr@s a ver qué os parece.

En 1957 un grupo de monjes de un monasterio tuvo que mover a un Buda de arcilla de su templo, hasta un nuevo local. El monasterio iba a cambiar de sitio para dar lugar a la construcción de una supercarretera que atravesaba Bangkok.

Cuando la grúa comenzó a levantar al gigantesco ídolo, el peso era tan grande que se empezó a resquebrajar. Para empeorar las cosas, comenzó a llover.

El jefe de los monjes, que era consciente del daño que podía sufrir el sagrado Buda, decidió bajar la estatua al suelo y cubrirla con una gran lona, a fin de protegerla de la lluvia.

Esa noche el monje fue a examinar al Buda. Introdujo una linterna debajo de la lona para ver si la estatua estaba seca.

Cuando la luz llegó a las hendiduras de la arcilla, notó que de ellas salía un pequeño resplandor, y pensó que era extraño.

Mirando más de cerca se preguntaba si había algo debajo de la arcilla. Fue al monasterio en busca de un cincel y un martillo, y empezó a romper la capa de cerámica.

A medida que sacaba fragmentos, el pequeño resplandor se hacía cada vez mayor y más brillante.

Pasaron muchas horas de trabajo antes de que el monje se encontrara cara a cara con un extraordinario Buda de Oro.”

 

 

 

*Buda de tres metros ubicado en el Templo del Buda de Oro (Bangkok)


 

¿Qué te ha parecido la historia? Si ese Buda fueras tú ahora mismo..

¿De qué material te sientes que estás hecho de arcilla o de oro?

Te pregunto, ahora en este preciso instante que estás leyendo estás líneas. Mientras quizá estés sentado o tumbado, bebiendo o comiendo algo. ¿Te sientes de arcilla o de oro?

Si te sientes de arcilla, piensa un momento en ¿Cómo la sientes? ¿Es pesada o es ligera? ¿Qué color tiene? ¿Percibes algún olor?

 

Seguramente en algún momento de nuestra vida, nos hemos sentido cubiertos de barro, pesados y grises.

Ese barro representa todas nuestras creencias que limitan nuestros pensamientos y por lo tanto, bloquean nuestros pasos.

Es esa masa de pensamientos que nos decimos de manera autodestructiva y que minan nuestro poder.

Es esa arcilla maloliente la que obstruye nuestra esencia.

Esa arena pesada que nos recubre y nos impide avanzar en el nuestro camino de autorrealización y superación.

Es ese barro consistente que bloquea nuestros sueños.

Ese barro que nos paraliza y atrapa en los convencionalismos sociales y que oculta nuestra individualidad.

 

Eres ORO puro. Nunca te olvides.

Sólo de ti depende empezar a coger martillo y cincel para ir descubriéndote. Poco a poco.

Entiendo que pueda darte, cierto miedo a comenzar, como le pasó al jefe monje. Fue su valentía el que le hizo descubrir una maravilla ahora vista por millones de visitantes en el templo del Buda de oro de Bangkok.

Tú también eres valiente. Lo has demostrado otras veces.

Entiendo que puedas pensar que no es tarea fácil ni rápida, pero a la que ¿te gustaría verte brillar como el ORO? Sabes, que merecerá la pena.

¿Te sientes de ORO en este instante?  ¿Cómo sería sentirte de ORO macizo?

Ese es tu verdadero yo. Reflejo de todo tu potencial y de todos tus tesoros. Te sientes complet@, feliz, estás concentrado, confiando y fluyendo.

Respira. Inhala de nuevo. Siéntelo así. Disfrútalo. Brilla y ocúpate cada momento de sacarte brillo y mantener tu esplendor.

 

Iniciar un proceso de coaching te aportará una nueva visión sobre ti. Te dotará de nuevas herramientas para comenzar a verte brillar. Tu meta es descubrirte. Cada toma de conciencia que vayas adquiriendo te llevará a la realización de una acción orientada a conocerte más. Será cómo un “pequeño golpe” de martillo, que hace caer trozos  ese barro incrustado. Una vez caído, no sólo te hace sentir más liger@, sino también más fuerte para continuar.

¿Qué sientes ahora? ¿Qué tienes ganas de hacer?

“Todos llevamos a cuestas excusas y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad.

¿Cómo te vas a deshacer de las tuyas? (Camilo Cruz)

 

Inhalo sorpresa, exhalo siempre gratitud.