“Queridos Reyes Magos;…”

Con estas tres simples palabras, comienzan todas las cartas que los niños escriben a sus Majestades de Oriente para pedir sus regalos más deseados. Escribir la carta a los Reyes Magos es  todo un ritual, desde conseguirla, a  escribirla,  a echarla al buzón y/o  con  mucha suerte entregársela en mano a tu Rey Favorito ( sí, porque cada uno tiene su “rey favorito”, verdad…  ¿Cuál es el tuyo?) .

Son cartas que escriben llenos de felicidad, algo nerviosos, pensando y escogiendo bien lo que piden, pues normalmente, hay limitaciones en el número de regalos. Los niños lo  viven con mucha expectación.

Ay!… Es una sensación increíble estar delante de ese papel en blanco… ¿La recuerdas?


… ¿Por qué cuando somos adultos, dejamos de escribirlas? Será porque hemos perdido la ilusión, la magia, la esperanza… será porque hemos dejado de CREER!

No esperes! Coge lápiz y papel y escribe tu carta. Rescata al niño que llevas dentro.

Escribe y pide aquello que deseas conseguir con ganas, aquello que te hace disfrutar y sonreír, aquello que te hace grande, aquello que con tanto tiempo has soñado… y, que te devuelve a tu esencia.

Pero, esta vez, tengo que  sugerirte que no esperes a que los Reyes Magos, te lo traigan.

Aquello con lo que de verdad sueñas, ahora de adulto, no lo tienen ellos.

Conviértete en tu propio Rey Mago. y piensa en qué nombre te pondrías.

CREE en ti. Date aquello que pides con tanta fuerza. Esfuérzate en conseguir lo que quieres, y acuérdate de premiarte cuando lo consigas.

Sabes, que TÚ eres responsable de conseguir aquello que deseas y mereces.

Estas delante de ese papel en blanco… ¿Cómo empezaría tu carta?


Inhalo sorpresa, exhalo siempre gratitud.