¿Trabajas tu felicidad?

Felicidad. Un término que últimamente está presente en muchas publicaciones, artículos, libros, investigaciones, y a mí me tiene fascinada y que sigo con gran interés desde hace mucho tiempo.  Porque  he descubierto que cuando soy feliz, es bueno para mí y además, es bueno para las personas que me rodean.

Tras leer mucho y ver videos relacionados con el tema,  me quedo con una gran lección y,  que seguramente hayáis leído más de una vez, aunque , no es nada nuevo,  porque muchas personas hace tiempo ya lo sabían,  la felicidad depende de un@ mism@.  De la actitud que muestras ante de vida. Sí, pero primero hay que partir  de mi intención  voluntaria de querer serlo. Quiero ser feliz cada día.  Por ello, está entre mis prioridades y la tengo muy presente en mi vida.  Y cómo depende de mí, debo  hacer todo aquello que me hace feliz.

 

¿Tú quieres ser feliz? ¿Qué es para ti sentirte feliz? … ¿Cuánto tiempo ocupa en tu vida  “querer ser feliz”? ¿Qué te aporta a ti felicidad?  ¿Qué haces  para  elevar tus niveles de felicidad? ¿Qué ventajas tiene para ti cuando te sientes feliz?  ¿Cómo te sientes cuando haces felices a las personas que tienes más cerca?

 

Según palabras de Jesús Alcoba “La felicidad está más relacionada con la frecuencia en los sentimientos positivos que con su intensidad. Es decir, las personas que son más felices lo son porque a lo largo del día tienen muchos momentos en los que viven emociones positivas, con independencia de su intensidad. Por tanto la felicidad no se parece tanto a una explosión de gozo como a la suma de una serie de emociones positivas, como si estos sentimientos fueran un síntoma, y ese síntoma fuera crónico. La felicidad auténtica es la felicidad crónica.

 

Siguiendo sus palabras, si quiero ser feliz, debo ocuparme de cultivarla cada día  con pequeños gestos. Gestos continuados y frecuentes que provoquen en mí y en los demás emociones positivas.

Lo que os propongo son siete prácticas que ayudan a aumentar las emociones positivas en el día a día. Os las enumero y las comparto porque para mí, también me ayuda a recordarlas y a llevarlas a cabo. Porque es muy fácil dejarse llevar por las responsabilidades de cada día, por el tiempo, y por las circunstancias. Es fácil dejarse llevar y contagiarse de energías toxicas, las situaciones turbulentas y  las personas pesimistas.

Ser feliz requiere poner en práctica cada día, acciones que incrementen y potencien esos niveles de felicidad  y aunque requiere pelín de esfuerzo y constancia,  merece mucho, muchísimo la pena!!

Ahí v van:
1.-Proporciona  calidad a  tus relaciones personales –  ¿Qué emociones llegan a tu mente cuando recuerdas alguna reunión familiar, o alguna fiesta con amigos, o una cena romántica? Pasar tiempo de calidad con la familia y/o los amigos es clave para sentirnos más felices. NO es cuestión de cantidad de amigos sino de  cuidar y ofrecer calidad a tus  relaciones-  Aun  tienes tiempo para organizar algún plan interesante para el próximo fin de semana, un plan diferente y divertido!  Ya tienes algo en mente. ¿Qué paso tendrías que dar para cumplirlo?

 

 2.- Vive de manera más consciente. ¿Qué porcentaje de las actividades  de tu día  realizas de manera consciente? Sin piloto automático. Actividades que realizas de manera lenta, pausada, cuidada, con atención e intención. Di un número aproximado. Esfuérzate, por favor, en contestar la pregunta. Normalmente el porcentaje suele ser un numero  bajo. No pasa nada. Es cuestión de práctica.   Te propongo ponerte tres alarmas en diferentes horas a lo largo del día, y cada vez que suene, te observas y contestas a estas dos preguntas ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué siento ahora?¿Qué me dice mi cuerpo?  Céntrate más en el presente, y observar lo que sucede. Ya está.

 

3.- Observa  la vida  que te rodea con ojos de gratitud. Agradece lo que tienes. Puedes comenzar, reconociendo y agradeciendo todo, por pequeño que sea, que está a tu alrededor y te hace la vida más fácil y/o cómoda. Yo lo hago mucho  en casa con mis hijos. “gracias por esta comida que tenemos”, “gracias por estar sanos”, etc… Otros ejemplos:  gracias por levantarme de una cama cómoda, por abrir el grifo y tener agua, por tomar té caliente, por besar a la persona que está a mi lado ahora, etc.)
Por obvio que resulte, para otras personas seguramente, no resulte tan cotidiano sino sumamente extraordinario. Nunca desestimes las pequeñas cosas.  Prueba ¿Qué es aquello por lo que deberías  dar las gracias?

 

4.- Proyecta el futuro con optimismo. ¿Del 1 al 10 cuánto  de optimista te sientes?  En tus conversaciones habituales ¿Cuántos “Síes” pronuncias?  ¿Revisa tus últimos chats de whassap… ¿qué dicen sobre ti los mensajes que envías? Aprender a ver y  reconocer el lado positivo de las cosas  también se aprende.  Confiar más en ti y en que todo lo que te va a pasar, porque será bueno para ti por algo. Visualizarte en cosas positivas que te van a ocurrir.  ¿Qué frase optimista  te  dirías para que te cargue  de bonita energía? PD: puedes ponerlo en el ordenador, estado de whassap, post it en la nevera, en el coche … ¿te apetece compartir la tuya?

5.- Realiza  actos altruistas frecuentes. ¿Qué  hiciste la semana pasada por alguien sin esperar nada a cambio? ¿Qué vas a haces esta semana por alguien sin esperar nada a cambio? Sé creativ@, no todo es el dinero!!! ¿A quién crees que si  llamas le haría mucha ilusión?  ¿Qué te llevaras tú si decidieras  hacerlo?

6.-Ten aficiones. Reserva un tiempo de la semana para ti. Para hacer aquello que te gusta. Que te llena de energía y te hace sentir bien…Son auto regalos que te mereces. Escoge lo que a ti te divierta; ejercicio, leer, tumbarse, pasear, cocinar… Piénsalo. Son pequeños placeres para ti.  ¿Ya lo tienes? ¿Cuándo vas a comenzar? ¿Qué momento va a ser sólo para ti?¿Cuando lo realizas, qué cualidades se potencian en ti?

 7.- Practica el sentido del humor. Reírse es sanísimo, lo dice la ciencia. Cuando te ríes a lo grande, cuando te ríes desde lo más profundo de ti,  te abandonas. Ofreces a los demás tu mejor versión. No fuerzas nada, no disimulas. Al contrario, creces y destellas.   ¿Cuánto te permites reír, REIR con mayúsculas? Empecemos por reírnos  de nosotros mismos ¿Recuerdas alguna anécdota que protagonizaste que te haga especialmente reír?  ¿Alguna situación cómica que viviste? Acabas de recordar, a que sí? Jajajajajajja.


Agradecerte que al menos hayas contestado a una de estas preguntas desde tu mayor sinceridad y honestidad. Deseo, por el bien que hace, que te animes a llevar a la práctica desde ahora mismo, aquella que más te apetezca y sientas el impacto en ti y en los demás.

 

La felicidad se trabaja segundo a segundo, es un trayecto no un destino.

 Inhalo sorpresa, exhalo siempre gratitud.

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